La Revolución del Capitalismo
La Revolución del capitalismo.
Existen elementos sustanciales que pueden observarse en está revolución silenciosa y sin protagonistas, del nuevo dinero y las dinámicas comerciales entorno a la idea de la Descentralización de la Economía.
Hace unos días escuchaba un Direc en Twitter de un respetado profesor universitario de talla internacional, que basaba su argumentos en el monopolio de la fuerza del Estado y en cómo ésta terminaría con la supremacía del Bitcoin. Entre su público le preguntaban: ¿Cuál es el respaldo del Bitcoin? A lo que él respondió: Ninguno, y de hecho por eso, no era seguro su tenencia. Su idea bastante retrógrada me hizo sentir como máximalista del Bitcoin.
La idea persé sobre la creación de Bitcoin es un punto primordial para su definición. La carencia de autoría real y el regalo criptografico sobre la utilidad para la sociedad, hace que las formas tradicionales sobre la regulación de las cosas no alcancen ésta revolución económica.
El Bitcoin, también llamado BTC, no podría ser regulado, por sus características.
Si esto llegará a pasar, regularlo tendría una complejidad transcendental, ya que no tiene sustento político, ni moral, ni real, sería como regular la tenencia de un material precioso como el oro, y tendría consecuencias en muchos ámbitos.
En varios podcast y escritos he tratado de explicarles que cada criptomoneda debe ser evaluada muy detenidamente.
Uno de los primeros elementos a estudiar es la Descentralización; ésta característica fundamental, permite observar si éste modelo de negocios se separa completamente de los tipos tradicionales de emprendimientos. Lo segundo: es ver ¿cuál es la utilidad general?, es decir, como soluciona problemas de la vida cotidiana. y por último: deberá observar su inmutabilidad y cuál es el acceso programático para ir adaptándose a las nuevas realidades y nuevas demandas que exige el propio mercado. Éstos puntos básicos te permiten lograr determinar la sostenibilidad del propio proyecto, permitiendo tomar mejores decisiones.
Entendamoslo así: Un proyecto decentralizado útil, como por ejemplo: un simple sistema de votación; permite que exista una necesidad en la utilización de la propia plataforma, si ésta, está bien programada, su moneda nativa (condición preexistente para su utilización) comenzará de apoco a ser usada, y con ello a tener cada vez más y más valor, al ser público, amigable en su interface, será escalable su moneda. Cuando holdeas su token, le das tu voto de confianza, porque sabes que su utilidad en la sociedad tendrá éxito. Realmente al comprar su token compras una acción del proyecto, así como en la bolsa de valores, sube o baja según el mercado accionario se mueva, está también tendrá este tipo de fluctuación, solo que cómo tal, este barco va en piloto automático solucionando problemas, sin necesidad del error humano, ni quiebras por malversación.
Ahora para el regulador, es inalcanzable, el BTC por ejemplo podría ser regulado en su tenencia, o en las plataformas que la usan, pero sería imposible regular cómo tal su existencia. Solo existe, y quién lo posea tendrá su propiedad, y mientras sea útil, y no le haga daño directo a nadie, no tendría la posibilidad de ser regulado.
Esto permite ideas anarquistas de la economía, pero con bases incólumes de organización y respaldo sobre su mera existencia.
Por eso observar las Criptomonedas y la Blockchains, desde un punto de vista meramente económico, o desde una perspectiva retrógrada, o sin visión sobre su utilidad; política y social, permite vaticinar extremos negativos frente a este fenómeno multintegral.
Venezuela, siendo este laboratorio que pareciera orquestado para destruir el aparataje disfuncional Económico, político, y social, ese:“Cultivo bacteriano” citando Uslar Pietri, que realmente se formó por el llamado “mal Holandes”, permite un momento histórico trascendental para la aplicación sin mayores consecuencias de la nueva realidad, que bien cimentada tendría consecuencias inigualables en nuestro futuro.
Lo multintegral permite que los proyectos sean novedosos, competitivos, útiles y atractivos, sin la necesidad de gerenciar, marketear, ni administrar el proyecto, la moneda nativa se vuelve una acción y su posesión te hace parte del proyecto.
Pensemos en la plataforma ethereum: sus desarrolladores son multimillonarios por tener su moneda nativa y confiar en el proyecto, y El proyecto en si mismo ofrece la plataforma para crear nuevos proyectos criptográficos: no existen sedes fisicas, ni personal, ni atención al público; no se puede desmontar, porque existe en la internet, es de acceso público y para su utilización deberás adquirir su moneda nativa, ofrecerte como parte de la red, o creador de la moneda, (mineros) te da recompensa el sistema de automático. Ahora esto abre un nuevo mercado, un nuevo orden, una nueva filosofía de mercado y de sociedades, de políticas, y de respuestas que antes no teníamos, que solo solucionan problemas cotidianos, con la condición de usar una moneda nativa, adquiriéndola de forma “gratuita” a través de la minería digital, y permitiendo que exista una oferta, y una demanda, pero sin necesidad de una responsabilidad futura ya que es un regalo para soluciones prácticas a la sociedad.
Esto coloca a los tradicionalistas en una posición incómoda, con preguntas absurdas tales como: ¿Cómo puedo regularlo? ¿Cómo evitó que exista?.
Pues vean esto como el pensamiento: el pensamiento existe, pero al mismo tiempo no existe, pues es intangible, sin embargo, otorga soluciones tangibles a la realidad. Es SUPRA valorada, y al mismo tiempo, ultra valorada. En este caso es un pensamiento que generó una solución, que ya salió de la mente, que ya se puso en práctica, y que fue compartida en su utilidad con el mundo. Solo existe, y da soluciones, es imposible de regular, ni siquiera de suprimir, por más violento que sea el aparato Estatal. Es la materialización del pensamiento útil programático, es sencillamente multintegral.
Es la revolución socialista del capitalismo.


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