La conciencia histórica como elemento hermenéutico para la comprensión de la realidad Nacional y una teoría del análisis del proceso histórico político de conformación de la sociedad venezolana.

 

 

“Desde el siglo XVIII, por lo menos, la preocupación dominante en la mente de los hispanoamericanos ha sido la de la propia identidad.”

Arturo Uslar Pietri

 

 Los análisis históricos de la realidad política latinoamericana deben partir de realidades mucho mas profundas y complejas que la mera conquista europea de los espacios geográficos de América, pues, existen elementos climáticos, sociales y antropológicos que necesariamente generan una influencia pragmática en las formas evolutivas del hombre moderno, siendo las primeras originarias de aspectos políticos, y estos últimos siendo y generando consecuencia que fundamentan las bases de una interminable anaciclosis.

 

Las tesis históricas planteadas desde protagonistas victoriosos de los cambios impuestos de forma beligerante, es desde este punto de vista afirmaciones que deben contrastarse infinitamente con las evidencias conceptuales y afirmaciones generales de los distintos actores de los sucesos históricos, puesto que hoy, gracias a la globalidad de la información podemos acceder a una infinidad de archivos y contextos históricos que chocan rotundamente con las realidades impuestas por generaciones, bien que, por ejemplo evidencias arqueológicas de 2018, presentan un panorama utópico de una mega ciudad nativa en pleno centro de nuestra Amazonia, que albergaba no menos de diez millones de personas, con sistemas de vías, acueductos, sistemas sociales, políticos y económicos, que presenta como posible hipótesis la siembra de buena parte de la propia selva que hoy conocemos y que restructura la manera en la que hoy miramos al mundo.

 

Los elementos climáticos en un sociedad autóctona, juega un papel preponderante en la psiquis social en las generaciones nacidas y crecidas en nuestro territorio, puesto que al tener esta gran cantidad de tierra fértil, esta gran cantidad de acceso a aguas fluviales y marítimas, genera en los autóctonos poca necesidad de explotación por sobrevivencia, nuestra zona tropical con dos estaciones y tanta diversidad de flora y fauna, difiere enormemente de las necesidades expansionistas nacidas en la Europa antigua, que bajo la exhaustiva industria agroalimentaria, que bien generaba crecimientos de la población y bienestar económico estaba regida por cuatro estaciones que limitaba las capacidades de efectividad, y que por tanto un hombre de Europa debía necesariamente apurar su paso y mejorar su técnica para que el invierno no acabara con su vida en un estado de inanición, sin embargo, esta practica degeneraba los suelos, y por ende ameritaba de una expansión territorial continua para la búsqueda de su propia supervivencia, así bien, la propia evolución sobre estos temas, termino estimulando la creatividad del individuo y permitió avances armamentísticos y organizacionales mas complejos que le brindaran seguridad, y garantizaran una expansión que derivaba necesariamente en su supervivencia, es de solo mirar que los grandes imperios dejaron de existir cuando la expansión no pudo seguir siendo sustentable, o que los lugares donde pretendían acceder ya eran ocupados por otros colonos.

 

Estas realidades climáticas derivaron en conceptos en donde idealizaban a la América con el “El Edén” y permitía un concepto muy profundo llamado “El nuevo mundo” concepto este que decantaba en una transformación del pensamiento critico de la época, y que por primera vez en mucho tiempo contrariaba una infinidad de tesis que marcaban la decadencia social europea, un nuevo mundo al cual el europeo que llegaba en una travesía transatlántica, se acomodaba de forma muy parecida a la actual a nuestras comodidades climáticas y quedaban en una especie de serenidad social, y proponía un cambio de pensamiento.

 

Este cambio de pensamiento es un punto de inflexión antropológica que chocaba como antítesis de estructuras supremacistas de la Europa del siglo  XVII y  XVIII que fueron parte de muchas sociedades a lo largo de la historia en una etapa del ciclo que sienta las bases de la decadencia de su cultura,  pero que insólitamente se fractura ante la necesidad, y oportunidad que representa el nuevo mundo y que marcan un inicio de nuevas formas de pensamiento más liberales en colonos dispuestos al mestizaje, sin embargo, pese a esta realidad, es necesario mirar de cerca a la primera oleada de colonos dispuesta a tal contradicción cultural, puesto que es de entender que las altas sociedades, de alguna forma horrorizadas ante las historias de barbarie y decadencia cívica postulados en diarios de la época no tomarían riesgos innecesarios para su status quo, por ende, una sociedad rezagada, y que nada tenía que perder, tomaba el riesgo de embarcarse en esta aventura, como una oportunidad única de reivindicar su posición.

 

Este colono “decadente” trajo consigo mano de obra, de origen africano de pueblo conquistados, que, sin escrúpulos, por la vista de la sociedad natural, pudo adaptarse a una realidad que se encontraba a miles de kilómetros de su lugar natal, y que, trayendo una cultura marcada por una moral distorsionada, y que impulsada por las facilidades climáticas autóctonas fundaron las bases antropológicas del nuevo hombre”, en “el nuevo mundo”.

 

Esta, nuestra realidad, es un contradictorio evento que transforma lo establecido, y rompe con patrones, creando las bases del latino, la influencia multiétnica, la colonización, las diferencia sociales, el estancamiento productivo europeo, las brechas sociales, y demás hechos históricos fueron formando al latino, siendo todo esto su gran atributo, y lastre evolutivo que degenera y magnifica lo aplicativo en la política de Latinoamérica actual.

 

 La Política


[...] “no somos europeos, no somos indios, sino una especie media entre los aborígenes y los españoles. Americanos por nacimiento y europeos por derechos, nos hallamos en el conflicto de disputar a los naturales los títulos de posesión y de mantenernos en el país que nos vio nacer, contra la oposición de los invasores; así nuestro caso es el más extraordinario y complicado.”

Simón Bolívar

Discurso al Congreso de Angostura, en 1819

 

La política estadista es la consecuencia necesaria del crecimiento social, que nace a partir de la mera organización mínima de la sociedad, la simple familia es un elemento social que se rige por políticas y que organiza su existencia para garantizar en primer lugar la supervivencia, y con ello su sustento. Los grupos familiares más numerosos influirían sobre otros de menor número, e impondría su política sobre la siguiente, solo quienes entendieron tal evento, comenzaron a organizar y dominar para así adquirir, e imponer sus políticas, las definiciones positivizadas vienen de la mano de los griegos, que definieron la política como la teoría de hacer las cosas bien en la ciudad, bien que “polis” es ciudad y “tica” proviene de sufijo “ética” hacer las cosas bien, estos concepto contienen sesgos muy profundos, que solo a través de la autodeterminación de los pueblos se puede decantar su practicidad, entender esto es de especial utilidad para comprender nuestra eterna necesidad de imposición política.

 

Bolívar en su manifiesto histórica de angostura se le complico nuestra propia definición, dada la realidad en su actualidad, punto de inflexión histórico donde la decadencia de un sistema político llegaba a un fin anaciclótico, momentos históricos como las masacres francesas en un intento de república, una realidad histórica en el nacimiento de la idea de la democracia moderna, y la instauración en América del norte, un Napoleón cabalgando por Europa, fueron la oportunidad perfecta para iniciar una insurrección a la corona española, sin embargo, preguntas desafiantes generaban debates acalorados en los intelectuales de la época, bien que la democracia era frágil solo por el hecho de la guerra de secesión en USA, las ideas de republica eran sangrientas y la monarquía e imperio venían en declive, entonces, ¿Cuál pretendía ser la clave para poder hacer las cosas bien en la ciudad”?

 

Una estructura de pensamiento doctrinal, reforzado en lo moral, y respaldado por otras autoridades como las eclesiásticas, es una estructura infranqueable, es un castillo ideológico bien posicionado, y bien abastecido, que puede transcender en el tiempo, que ha sido motivo de genocidios a través de la historia de la humanidad, que ha evolucionado e involucionado, en los estadistas del mundo antiguo, que se balanceaban en permitir la existencia de tal castillo ideológico bajo ciertos términos, pero que decantaban necesariamente en revoluciones y sublevaciones continuas o llevando al exterminio, o a la muerte de generaciones y pueblos enteros para lograr la instauración del nuevo sistema de pensamiento, esto último, fue la carta desagradable que tomo como bandera a nuestro libertador, ante la El Decreto de Guerra a Muerte de 1813, siendo esta la única salida que vio para destrabar la estructura de pensamiento del vulgo, y de la sociedades que hacían vida en la política nacional, esto trajo la necesidad primaria de reemplazar los títulos, mantener la autoridad unitaria, para transpolar una estructura de pensamiento a otra, la idea de institucionalidad como la vemos hoy nació de nuestra propia sangre, y la unidad de mando, gracias a esta mudanza de pensamiento, decanto en lo que finalmente fueron confabulaciones y conspiraciones para alcanzar el poder máximo, términos novísimos como “Dictador”, fueron necesarios para organizar la autoridad política unipersonal, pero marcado por un término que se distanciaba en conceptos de la monarquía pero que traían un significado similar para que aquellos cambios en la sociedad ya diezmada no causara tanto rechazo y que esta entendiera la necesidad de integración latina. Todo esto trajo las consecuencia el estímulo confuso entre: nuestra identidad; las ideas arraigadas del hombre antiguo; las nuevas ideas de constitucionalismo, y el afán de poder para hacer las cosas como se creía convenientes, concreto las bases fundacionales de nuestros Estados.

 

La decadencia posterior a las necesidades separatistas, y la vista de que era posible acceder al poder, trajo consigo el nacimiento de los “Caudillos de América”, que no se distanciaban mucho de las ciudades Estados Itálicas, y que en realidad se buscaba la unificación del territorio según sus propias doctrinas, las publicidades arcaicas generaban necesidades absurdas de “arreglar las cosas”, porque nuestros representantes no eran más que reyezuelos después de instaurarse en el poder, y que siempre se generaba una necesidad de que se podía hacer mejor, entrando en ciclos interminables de caudillos levantándose por la patria, pero instaurando en nuestra sociedad la semilla de que “en algún momento alguien vendrá a corregir las cosas.” Pues se convierte esta semilla en Una estructura de pensamiento doctrinal, infranqueable.

 

Esta realidad corta su ciclo con el Benemérito Juan Vicente Gómez, que logra la pacificación y institucionalización de las Fuerzas Armadas Nacionales, y rompe el mismo de forma innegable con el caudillismo beligerante y generacional con su propia muerte, reforzando su legado nombrando como sucesor a Eleazar López Contreras para que sea garante de una transición.

 

Los hechos históricos importantes antes y después de la Venezuela caudillista, que genero una reforma institucional, y con ello, el enganche a otro ciclo social antagonistas de los modelos productivos del sector agropecuario, fue la creación de la Compañía Nacional Minera Petrolera del Táchira que se ubicaba en la Hacienda La Alquitrana, que sería repetitivo abordar desde un aspecto teórico de las consecuencias del rentismo petrolero, pero que necesariamente debe ser nombrado como el mal holandés”, que aunado a las arraigada cultura derivada de nuestra posición geográfica privilegiada, dejo que en los nuevos tiempos, una vez mas no tuviésemos la necesidad humana de supervivencia, sino dejar que nuestra tierra nos mantenga. Nuevamente un cambio en las políticas proteccionistas y de baja productividad.

La historia es una herramienta indispensable para forjar el futuro, romper paradigmas, y pavimentar los caminos. Mirar nuestra historia es conocernos, es saber sobre que nuestra idiosincrasia es única, pero universal como decía Bolívar en su manifiesto de Jamaica: Nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte, cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias, aunque, en cierto modo, viejo en los usos de la sociedad civil. Sin embargo, estamos cargados y enriquecidos por muchas culturas, que nos han traído nuevas formas de actuar y de pensar, siendo abiertos a diásporas mundiales a lo largo de los últimos siglos, que han traído más y más transculturización, enriqueciendo cada vez más nuestra cultura autóctona.

viejo en los usos de la sociedad civil”; los sistemas políticos que nos rigen, son copias fiel y exactas del mundo, sin mayores restructuraciones que se adapten a nuestra realidad como sociedad, y que terminan en incesantes ciclos constitucionalistas, que promueve una vez más cambios sociales, políticos y económicos que se ajusten a las vertientes de pensamientos de caudillos, y oligarcas, que legitimen las permanecías, para verificar tesis nacidas en continentes diferentes, con culturas, historias y corrientes de pensamientos que nunca se adaptaron a nuestra realidad.

 

Resilientes marcamos una y otra vez ciclos históricos que no nos permiten salir de nuestra propia realidad política y social, y que los gigantes protectores de un status quo transitorio se aprovechan de nuestra corta memoria, impulsando también cambios, sin saber que cada vez mas permeamos sus sociedades y cambiamos el status quo de forma pasiva dentro de sus propias sociedades y territorio somos la heredad, como pensaba Andrés Bello ha llegado la hora de que su América exprese su propia personalidad, en una lengua común pero no subordinada, con temas propios y con una visión de comienzos de nuevo tiempo. Piensa en una oportunidad romana y virgiliana para el Nuevo Mundo. Reemprender la aventura del hombre con una nueva voz y un nuevo aliento. Ha terminado el Imperio español, pero no tiene por qué comenzar un tiempo oscuro de incomunicación y decadencia. Es el tiempo para que se manifieste la nueva personalidad de América de Occidente hija postrera.

 

De manera que los hechos históricos que hoy contienen nuestra idiosincrasia, deben ser aterrizado bajo un termino que yo llamo, LA SUPREMACÍA LATINOAMERICANA, que no es mas que la confluencia del mundo en nosotros, y la rotura final de las segregaciones por raza, bien que Uslar Pietri decía en su obra El mestizaje y el Nuevo MundoSu vocación y su oportunidad es la de realizar la nueva etapa de mestizaje cultural que va a ser la de su hora en la historia de la cultura. Todo lo que se aparte de eso será desviar a la América Latina de su vía natural y negarle su destino manifiesto, que no es otro que el de realizar en plenitud la promesa de los Garcilaso, de los Bolívar, de los Darío, de los constructores de catedrales, para la obra de un Nuevo Mundo.”

 

Siendo el futuro incierto, voltear al pasado nos permite alumbrar el camino por el que andemos, creando formulas que nos permitan crear políticas que representen taxativamente la estrategia de crecimiento de nuestros pueblos.


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Abg. Jorge Armando Rodrguez H.
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